El verano puede ser una época maravillosa para compartir momentos al aire libre con nuestros animales, pero también representa un riesgo si no tomamos ciertas precauciones. Las altas temperaturas afectan a perros y gatos más de lo que imaginamos y los golpes de calor pueden ser muy peligrosos para ellos.
Aquí te dejamos 4 consejos simples pero esenciales para que tu compañero esté fresco, seguro y feliz durante los días más calurosos:
1. Hidratación constante
Asegurate de que siempre tenga agua fresca y limpia disponible. En los días más calurosos, puedes agregar cubitos de hielo al bebedero o dejar más de un punto de agua en casa. Para los más exigentes (¡especialmente gatos!), las fuentes automáticas son una gran opción.
2. Paseos en horarios seguros
En verano, lo ideal es sacar a pasear a tu perro muy temprano por la mañana o al anochecer. El asfalto caliente puede quemar sus almohadillas y el esfuerzo físico bajo el sol puede provocar un golpe de calor.
3. Buscar sombra y lugares frescos
Durante el día, asegurate de que tu compañero tenga acceso a un espacio con sombra y buena ventilación. Si está en casa, mantén las cortinas o persianas cerradas en las horas más fuertes de sol y evita que quede en balcones o terrazas sin refugio.
4. Comida más ligera (y refrescante)
En los días más calurosos, los animales pueden tener menos apetito. Consulta con tu veterinario si puedes ajustar las raciones o probar premios fríos, como fruta o snacks congelados especiales para ellos.
¿Cómo saber si tiene calor de más?
Presta atención si tu perro o gato presenta:
– Jadeo excesivo y descontrolado
– Temblores o debilidad
– Decaimiento repentino
– Vómitos o diarrea
– Lengua muy roja o pegajosa
Si notas alguno de estos signos, acude cuanto antes al veterinario.




